Una fábrica vegetal de insulina

Una empresa canadiense, Sembiosys, anunció que tiene previsto poner en el mercado, en menos de tres años, insulina producida por plantas modificadas por vía genética, a las que se les añade un gen humano.

La planta modificada se cultiva en Chile, Canadá y EE.UU.La compañía dijo que había realizado una serie de descubrimientos científicos y hallado una vía legal dentro del actual marco reglamentario para la producción de fármacos.

El director ejecutivo de Sembiosys, Andrew Baum, indicó que su empresa será una de las primeras en el mundo -o la primera- en vender medicamentos obtenidos por este método.

Sin embargo, algunos críticos aseguran que estos productos podrían presentar mayores riesgos medioambientales y sanitarios que los cultivos transgénicos.

En la actualidad, la mayor parte de la insulina se produce con bacterias modificadas por vía genética, dentro de tanques sellados.

La nueva técnica, no obstante, depende de plantas que crecen en campos abiertos.

Carthamus tinctorius

Sembiosys obtiene la insulina a partir de una planta oleaginosa poco usada, el Carthamus tinctorius, conocido comúnmente como cártamo, cártamo alazor, alazor, alazor bastardo, azafrán bastardo, falso azafrán y azafranillo, entre otros nombres.

La planta se está cultivando de forma experimental en campos de Chile, Canadá y Estados Unidos.

Para reducir el riesgo de que los genes que producen la insulina pasen a otras plantas, los cultivos se realizan fuera de las estaciones normales de siembra.

Sembiosys dice que habrá una “explosión” en la demanda de insulina debido al número creciente de diabéticos.

Además, algunos métodos nuevos de suministro del fármaco, como la inhalación, requieren más insulina por dosis que las inyecciones.

Demanda global

El director ejecutivo de la compañía dijo que bastaría con un gran terreno en Norteamérica dedicado al cultivo de su Carthamus tinctorius para satisfacer la demanda global de insulina.

El tabaco modificado tiene un gen fluorescente.Según él, los precios del fármaco se reducirán considerablemente.

Si la empresa puede demostrar que la insulina producida mediante plantas es idéntica a la insulina humana, no tendría que someterse a los largos y costosos procesos de ensayos clínicos completos.

Baum dijo que ve a su producto como parte de una nueva ola de plantas transgénicas que podrían ayudar a cambiar la opinión pública -especialmente en Europa- a favor de la tecnología.

“Mientras que la primera ola de productos se centraba más bien en el agricultor y en mejorar la economía agrícola, ahora la industria pone un mayor énfasis en productos que respondan de una forma más directa a las necesidades de los consumidores y que los beneficien”, señaló.

Otros cultivos

Paralelamente, en diversas partes del mundo se desarrollan proyectos para producir otros cultivos farmacéuticos.

La oruga fue la primera planta con su genoma decodificado, en 2000.El catedrático Ed Rybicki de la Universidad de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, modificó tabaco para crear una vacuna contra el cáncer cervical cuyo objetivo, según dijo, es ayudar a las mujeres del mundo en desarrollo.

También hay planes de producir seda de araña a partir de papas y de fabricar lubricantes no contaminantes para motores, a través de plantas oleaginosas.

Una compañía danesa está incluso tratando de crear plantas que ayuden a limpiar campos minados.

Las flores de una mala hierba, la oruga o arabidopsis (Arabidopsis thaliana), modificada por vía genética, cambiarían de su color blanco normal al rojo, cuando sus raíces absorban residuos de explosivos, lo que indicaría donde se encuentran las minas antipersonales.

Contaminación

Sin embargo, Clare Oxborrow, del grupo ecologista Amigos de la Tierra, dijo que hay mayores riesgos de contaminación con los cultivos farmacéuticos que con las plantas transgénicas destinadas a la alimentación.

Oxborrow destacó que ya se han dado algunos casos.

Una empresa estadounidense, Prodigene, tuvo que pagar una gran multa por errores de este tipo en 2002.

Recientemente han tenido lugar problemas similares con cultivos transgénicos para la alimentación.

Preocupaciones y beneficios

“Ya es bastante preocupante cuando los cultivos están destinados al consumo humano”, dijo Oxborrow.

“Pero el hecho de que un cultivo farmacéutico pueda en el futuro contaminar la cadena alimenticia genera mucha preocupación y interrogantes sobre los riesgos que presentan para la salud humana”, añadió.

Según ella, los beneficios prometidos no son lo suficientemente grandes como para justificar un cambio de la opinión pública.

Oxborrow señaló que al público le interesan otros factores, como el impacto medioambiental, los riesgos sanitarios y el control corporativo de la cadena alimenticia.

Sin embargo, el director ejecutivo de Sembiosys dijo: “Lo que estamos haciendo es a todas luces muy bueno y creo que el público lo entenderá”.

“Mucha gente muere de diabetes en los países en vías de desarrollo y eventualmente podrán recibir insulina”.

Fuente: BBCMUNDO.com

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