Clima: “momento definitorio”

El papel que jugará Europa para revertir el cambio climático es objeto de dos días de duras negociaciones en Bruselas.

Líderes de los 27 países que integran la Unión Europea comenzaron este jueves una cumbre para definir en qué porcentaje reducirán las emisiones de los gases de efecto invernadero hacia el 2020.

Varios pa�ses son reacios a la reconversión por bioenerg�as.Poco antes de finalizar la primera jornada, el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt dijo que hay un principio de acuerdo para que el objetivo que finalmente se fije sea vinculante para cada uno de los miembros.

Aclaró de todos modos que la manera en que se conseguirá llegar a una meta para encontrar sistemas de energía renovable y cómo contribuirá cada país, será una materia pendiente para futuras discusiones.

Hechos, no palabras

“No faltan cinco minutos para la medianoche, ya pasaron cinco minutos”, adivirtió en la apertura de las sesiones la canciller alemana, Angela Merkel, cuyo país tiene la presidencia temporal de la UE.

Por su parte, el presidente de la Comisión, Jose Manuel Barroso expresó que la credibilidad del bloque depende que cumpla con acciones concretas sus promesas de combatir el recalentamiento del planeta.

Pero el ambicioso plan de acción para la protección del clima y la política energética propuesto por la Comisión, no será un documento fácil de firmar por los dirigentes.

A la hora de negociar, los líderes no sólo se fijan entre los niveles de desarrollo y recursos energéticos que los separan, sino también cuánto contribuirán en la lucha los principales sospechosos de contaminar el planeta: Estados Unidos, India y China.

Tienen por otra parte sobre sus espaldas la fuerte presión del sector industrial que amenaza con el fantasma de recortes en los costos laborales si se aprueban políticas energéticas que escapen a la realidad.

¿20, 30 o nada?

El plan de acción que propone la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, tiene dos grandes ejes: la protección del clima y la política energética.

Merkel y Barroso conf�an en tener 27 firmas en el plan que se negocia.Para lograr lo primero, los miembros deben comprometerse a reducir un 20% las emisiones de dióxido de carbono hacia el 2020, en relación con los niveles de 1990.

Barroso y algunos países como Bélgica y Holanda, son más pretenciosos y creen que el compromiso puede llegar hasta un 30%.

Los condicionamientos de estos últimos son un ejemplo de las dificultades de la negociación: que haya objetivos vinculantes en el empleo de energías renovables y por sobre todo que el reparto sea equitativo y de buena fe entre todos los miembros.

Con esto quieren significar, entre otras cosas, que alguien debe compensar el coste económico que sufrirá por ejemplo la gran industria petroquímica belga y holandesa.

Entre el carbón y el átomo

La situación no es más fácil para los hermanos orientales pobres de la Unión cuyas economías dependen de la industria pesada y el carbón.El dilema de la cumbre es cómo reducir el daño al planeta.

Un compromiso de esta naturaleza los obligará a fuertes inversiones en energía eólica y solar para alcanzar los objetivos del segundo eje del proyecto: que el 20% de la energía que consume Europa proceda de fuentes renovables.

Los ricos por su parte, como Francia y Alemania no se sienten más cómodos con las exigencias de la iniciativa de la Comisión.

Sus compañías energéticas dominan tanto la producción como las redes de distribución , a las que el proyecto de Barroso pone en peligro al impulsar una mayor competencia en el bloque.

Como elemento adicional a este cuadro de las negociaciones figura el controvertido uso de la energía nuclear.

“No veo otra forma de reducir la emisión de gases contaminantes si no es a través de la generación atómica”, dijo el primer ministro británico, Tony Blair, cuyo país junto con Francia y Alemania marchan a la punta en esta materia.

Como indica la enviada especial de la BBC a Bruselas, Oana Lungescu, aún alcanzando un acuerdo en esta cumbre, Europa no se volverá ecológica de la noche a la mañana.

Tomará meses, si no años, decidir qué países llevarán la mayor carga de los costos.

Fuente: BBCMUNDO.com

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