Robots que aprenden emociones

Un grupo de científicos europeos lanzó un proyecto que busca desarrollar robots que aprendan a interactuar con los seres humanos de una manera emotiva.

“Feelix Growing” es el nombre del proyecto que involucra a seis países, 25 expertos en robótica, psicólogos y neurocientíficos.

La coordinadora, Lola Canamero, de la Universidad de Hertfordshire en el Reino Unido, dijo que el objetivo era construir robots que “aprendan de los humanos y respondan de una manera social y emocionalmente apropiada”.

El programa, con un costo de US$3 millones, durará tres años.

Datos sensoriales

El proyecto comprende la construcción de una serie de robots que puedan recibir datos sensoriales de los humanos con los que están interactuando, para que así adapten su comportamiento de una manera acorde.

Canamero compara a los robots con los bebés, que aprenden su comportamiento de los patrones de movimiento y del estado emocional del mundo alrededor de ellos.

Los robots son aparatos muy simples y en algunos casos son máquinas que se pueden comprar en tiendas. Pero la parte interesante del proyecto está en los programas con los que funcionan.

Los robots van a aprender de la retroalimentación que reciban por parte de los humanos.

También habrá “retroalimentación táctil y emocional por medio de refuerzos positivos, como palabras amables, buen comportamiento, o ayudar al robot a hacer algo si no puede hacerlo”.

Los asociados están construyendo diferentes tipos de robots que se enfoquen en varias interacciones emocionales.

“Detectar expresiones”

Los robots recibirán las respuestas por medio de cámaras simples, sensores de audio y de contacto, así como de dispositivos que puedan medir la distancia entre las máquinas y los humanos.

“Una de las cosas que vamos a usar para detectar las expresiones en las caras y en los patrones de movimiento es una red neural artificial”.

Las redes neurales artificiales se emplean porque son útiles para adaptarse a estímulos cambiantes; en este caso, detectar patrones de comportamiento, voz y movimiento.

Estas redes “aprenden patrones a partir de ejemplos observados”, señala Canamero.

Una de las áreas en las que los robots van a aprender es en el movimiento humano, pues éste dice bastante del estado emocional de una persona.

Los robots no intentarán detectar estados emocionales como el disgusto, sino que se van a enfocar en la rabia, la alegría y la soledad, el tipo de emociones que tengan impacto en cómo deba comportarse el robot.

Impronta

“Es muy importante detectar cuando el usuario humano está enfurecido y el robot ha hecho algo mal o si el humano está sólo y el robot tiene que animarlo”.

Uno de los primeros robots construidos en el proyecto está mostrando un comportamiento de impronta, del tipo que se encuentra en las aves y en algunos mamíferos cuando nacen.

“Ellos se apegan al primer objeto que ven cuando nacen”.

“Normalmente es la madre y eso es lo que hace que la sigan”.

“Tenemos un prototipo de robot que sigue a la gente y puede adaptarse a la manera en la que los humanos interactúan con él”.

Canamero dice que los robots que pueden adaptarse al comportamiento de la gente son necesarios si es que las máquinas van a tener un papel en la sociedad humana.

Al final del proyecto, se construirán dos robots que integren los diferentes aspectos de las máquinas que se están desarrollando en el Reino Unido, Francia, Grecia y Dinamarca.

Fuente: BBCMUNDO.com

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