Freud: psicoanálisis de la migraña

El padre del psicoanálisis sufrió durante toda su vida severas jaquecas. Sus padecimientos le hicieron desarrollar toda una teoría psicoanalítica de la migraña y el dolor en general.

“He padecido una migraña, el tercer ataque de esta semana, aunque por lo demás he estado fenomenal de salud. (…) Sospecho que la salsa tártara que tomé para comer me sentó mal. Consumí algo de cocaína, vigilé que la migraña se fuese de una vez y fui a escribir mi artículo y la carta, pero estaba tan molesto que tuve que seguir trabajando y escribiendo y no me pude ir a dormir hasta las cuatro de la mañana”.

Sigmund Freud. | REUTERSEl episodio -descrito en una misiva que envió Sigmund Freud (1856-1939) a su esposa, Martha Bernays- es una buena muestra de los padecimientos del médico vienés. Freud sufrió repetitivos episodios de cefaleas, sobre todo entre 1880 y 1900.

Él “siempre se refirió a estos ataques como migrañas, aunque es difícil verificar el diagnóstico porque no existe una descripción detallada de los síntomas”, matiza un estudio sobre el tema, publicado en la revista ‘Cephalalgia’ en 1996.

De lo que sí queda constancia es de las molestias del médico, que a veces le impedían trabajar y, en otras ocasiones, le llevaban a trabajar compulsivamente. Los ataques se desencadenaban por cambios en el tiempo o por el estrés, a menudo precedidos de síntomas neurológicos, como errores al hablar (‘lapsus linguae’), y se aliviaban mediante aplicaciones nasales de cocaína o tomando piramidona (un analgésico) o aspirina. Incluso, llegó a someterse a una dolorosa cauterización de la mucosa nasal.

Teorías sobre la migraña

La denominada ‘neurosis refleja nasal’ (una neurosis de causas orgánicas), que explicaba numerosos trastornos funcionales por motivos nasales, tuvo una especial acogida en la medicina entre 1850 y 1900.

Y es que aunque Freud es más conocido como padre del psicoanálisis, también era neurólogo, y desarrolló una extensa teoría sobre la migraña y el dolor en general.

Sin embargo, Freud abandonó esta explicación a las cefaleas en su segundo tratado sobre la migraña, de 1896.

El neurólogo había observado que las jaquecas estaban relacionadas con numerosos aspectos sexuales (debido a la importancia que tenían sobre estos problemas el género, el embarazo o el momento del ciclo reproductivo de la mujer), así que consideró que “la migraña es un efecto tóxico producido por una sustancia estimulante sexual cuando ésta no encuentra suficientes vías de escape”.

En concreto, la sustancia sexual irritaría las meninges, aunque no descartaba que también pudiese afectar a los músculos de los vasos sanguíneos en el cerebro. “De este modo, Freud se anticipaba a la importancia de los mecanismos vasculares y neurológicos en el origen de la migraña, que más tarde se han visto avalados por los trabajos experimentales”, resume el artículo de ‘Cephalalgia’.

Ideas trastocadas

Por el contrario, el médico vienés descartaba que las jaquecas pudiesen tener una explicación genética. De todos modos, los autores del mencionado estudio, encabezados por el neurólogo Andreas Karwautz, creen que se trataba, más bien, de una interpretación interesada.

“Freud estaba convencido de que el hecho de ser heredable implicaba un mal pronóstico. (…) De este modo, la decisión de rechazar la genética de la migraña implicaría un buen pronóstico y permitiría que la ansiedad y el miedo a la muerte diesen paso a la esperanza”, comentan.

“Algunas de las ideas de Freud y los conceptos del psicoanálisis inicial deben ser vistas como históricamente interesantes pero anticuadas (la neurosis refleja nasal, el rechazo de la genética, una exagerada interpretación de la migraña como un trastorno de origen psicológico…). Otras ideas, por el contrario (los aspectos narcisistas del dolor, la importancia de los aspectos psicosociales en el paciente con dolor…) deben considerarse un aspecto integral en la actual investigación de las cefaleas”, resumen los autores.

Fuente: ELMUNDO.es

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