El vínculo cardíaco del Alzheimer

Un equipo de investigadores descubrió la forma como las enfermedades coronarias o un infarto pueden causar el mal de Alzheimer.

Ambos trastornos provocan una reducción del oxígeno que fluye al cerebro.

La falta de oxgeno en el cerebro puede provocar Alzheimer.El equipo de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, encontró, en un estudio con ratones, que esa reducción del oxígeno estimula un aumento en el desarrollo de las proteínas que se cree causan el Alzheimer.

La falta de oxígeno incrementa la actividad de un gen que controla la producción de una proteína clave, dicen los investigadores.

Esta proteína, la beta-amiloide, se junta en grupos dentro de los cerebros de la gente con la enfermedad de Alzheimer y se cree que daña las neuronas.

El gen identificado en el nuevo estudio, el BACE1, es responsable de regular la maduración de la beta-amiloide.

“Es un estudio interesante” dijo a BBC Ciencia la doctora Romi Von Bernhardi, profesora del Departamento de Neurología de la Universidad de Chile.

“Porque revela nuevos mecanismos que nos permiten entender porqué los individuos más envejecidos generan una mayor cantidad de beta-amiloide”, agrega.

Los investigadores dicen que sus descubrimientos, publicados en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, sugieren que un aumento en el flujo de oxígeno al cerebro podría ser una forma de tratar a los pacientes con Alzheimer.

Factores

Otros estudios están actualmente investigando la función de los niveles de oxígeno en la formación de la placa de amiloide.

El diagnóstico temprano de Alzheimer es muy importante.Desde hace tiempo los científicos saben que la gente con ciertas enfermedades que restringen el abastecimiento de oxígeno, como un infarto o trastornos pulmonares, son más susceptibles a Alzheimer.

“Sabemos que el Alzheimer se asocia al envejecimiento, a personas de mayor edad”, dice la doctora Von Bernhardi.

“Y se ha visto que sus factores de riesgo son muy similares a los factores de riesgo asociados con patologías cardiovasculares”, agrega la investigadora.

“Por ejemplo, los problemas de oxigenación y los elementos que tienen que ver con el daño oxidativo”.

También se sabe que la gente que vive a gran altitud tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

El nuevo estudio, dicen los expertos, muestra que tanto las células como los genes y el medio ambiente juegan un papel en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

El estudio canadiense apoya la evidencia que ya existía de que un buen abastecimiento de sangre y oxígeno al cerebro es vital para minimizar el riesgo de desarrollar demencia.

Lo que es bueno para el corazón, dicen los expertos, también es bueno para el cerebro.

Es por eso que para reducir el riesgo de desarrollar demencia la gente debe hacer ejercicio regularmente, comer sanamente y tener control de su presión sanguínea.

“Creo que el daño asociado a patologías como el trastorno cardiovascular es un antecedente que podríamos considerar como posible factor de riesgo para pensar que en un futuro esa persona podría ser susceptible a desarrollar una enfermedad neurodegenerativa mayor”, afirma Romi Von Bernhardi.

Fuente: BBCMUNDO.com

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