Amnesia: un universo sin pasado ni futuro

Primer estudio en pacientes afectados por lesiones cerebrales

Una falla en el hipocampo haría que las personas que pierden la memoria no puedan imaginar el porvenir

NUEVA YORK.- En las películas, la amnesia es bizarra y excitante. El protagonista por lo general es un ex asesino o un antiguo agente del gobierno, cuyo futuro depende de recuperar los sangrientos y entrecortados fragmentos que le restituyan su identidad y expliquen el pasado.

Y sin embargo, en el mundo real, la gente con amnesia vive en un universo mental al menos tan extraño como el de la ficción: nuevas investigaciones sugieren que se encuentran aislados en el presente y que son tan incapaces de imaginar experiencias futuras como de recuperar las pasadas.

Un nuevo estudio, publicado la semana pasada en la revista Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, es el primer examen riguroso de cómo gente con amnesia por una lesión cerebral recrea mentalmente escenas imaginarias. Los resultados sugieren que para el cerebro las experiencias recordadas y las imaginadas son reflexiones de un mismo espejo, ricos mundos interiores animados por cadenas neuronales casi idénticas.

Los descubrimientos permiten echar un vistazo fugaz a lo que puede ser vivir sólo el momento, además de alimentar el continuo debate sobre la memoria. Algunos investigadores afirman que la región del cerebro relacionada con la formación de nuevos recuerdos -el hipocampo, una porción de tejido profundo del cerebro, donde se registran los recuerdos del día- no sirve para recuperar esas experiencias una vez almacenadas en otra región.

Otros, incluidos los autores del nuevo estudio, sostienen que el hipocampo sí ofrece el escenario en el que se representan los dramas interiores. Sin su ayuda, sólo queda lo accesorio: hechos inconexos, nombres de personas o fragmentos de las canciones preferidas.

“El estudio sugiere que estos pacientes poseen los fragmentos necesarios para crear nuevas situaciones, pero que a sus descripciones les falta coherencia porque no tienen el andamio que provee el hipocampo -afirma el neurólogo Morris Moscovitch, de la Universidad de Toronto, que no participó en el estudio-. La otra interpretación es que no tienen suficientes materiales como para darles vida.”

Los investigadores, dirigidos por Eleanor Maguire y Demis Hassabis, del University College, de Londres, les pidieron a cinco hombres con lesiones severas en el hipocampo que se imaginaran en situaciones conocidas, como estar en un museo, un bar o en una playa.

Durante una conversación, por ejemplo, las personas con ese tipo de lesiones, que suelen ocurrir por la falta de oxígeno necesario durante un ataque cardíaco, pueden parecer tan capaces mentalmente como cualquiera hasta que se vuelve evidente que olvidan los comentarios hechos minutos antes.

Sin detalles personales

Cuando los investigadores les pidieron a los cinco participantes del estudio que condimentaran las imágenes con detalles imaginarios, los hombres describieron lo que pudieron.

Al analizar las transcripciones de esas respuestas, teniendo en cuenta cuidadosamente las emociones, las sensaciones y las acciones personales agregadas, los científicos hallaron que las situaciones imaginadas por los participantes carecían de detalles personales, comparadas con las descripciones de adultos sin lesiones cerebrales.

“Creemos que lo que hace el hipocampo es proporcionar un andamio para la experiencia y la imaginación, y que esa estructura es espacial”, afirma la doctora Maguire. Para dotar una situación de dimensión personal, asegura, serían necesarios los recuerdos cerebrales del espacio físico.

Otros investigadores, en cambio, sostienen que una imaginación embotada podría estar reflejando un proceso más básico. El cerebro puede recurrir naturalmente a experiencias previas para elaborar situaciones imaginarias, afirma Peter J. Bayley, neurólogo de la Universidad de California, en San Diego. Si esto es así, los únicos recuerdos accesibles para los hombres pueden haber sido escenas de su niñez consolidadas fuera del hipocampo con el paso de los años. Pero esas escenas probablemente no les sirvan como fuente de detalles para equipar, por ejemplo, un bar imaginario.

“Las diferencias entre los dos grupos señalan la dificultad que tienen los pacientes para recuperar información del pasado reciente”, dice Bayley. Junto con otros investigadores, Bayley demostró en un estudio previo sobre pacientes con daños en el hipocampo que pueden recordar su niñez con el mismo detalle que cualquier persona sana.

Las distinciones que hace el cerebro entre hechos desconectados entre sí y el ambiente más rico y envolvente de una experiencia son importantes para entender la memoria, ya que las personas con un cerebro saludable tienden a recordar lo esencial de una experiencia, mientras que aquellas con lesiones en el hipocampo suelen recolectar datos aislados. Esta diferencia puede verse en el vocabulario de los participantes del nuevo estudio.

Cuando se les pidió que visualizaran un mercado al aire libre, uno de los pacientes dijo: “Veo gente, mucha gente. Sobre todo Eh No muchos hombres. Todo lo que veo son mujeres jóvenes. Y todas están apuradas”.

En cambio, un participante sin lesión cerebral respondió: “A cada lado veo puestos y oigo mucho ruido. A mi derecha, hay una persona que está vendiendo frutas y verduras. También nos están diciendo que, esta semana, las bananas están en oferta especial. En realidad, están gritándolo”.

En un ensayo publicado este mes en la revista Nature, dos investigadores de Harvard, Daniel L. Schacter y Donna Rose Dais, afirman que la habilidad de imaginar situaciones con gran cantidad de detalles, ya sea que dependa o no del hipocampo o no, puede ser el horizonte más promisorio en los trabajos de investigación sobre la memoria.

“Durante casi 100 años, la memoria fue objeto de estudios experimentales concentrados casi exclusivamente en su trabajo de preservar y recuperar el pasado -escriben-. Creemos que es el momento de tratar de entender algunos de los errores de la memoria, pero mirando hacia el futuro.”

Fuente: The New York Times

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