Por qué la fecha de nacimiento incide en la salud

Predispone a enfermedades

LONDRES.– La estrella que presidió su nacimiento tuvo influencia en la persona en que usted se convertiría.

Alfredo SabatEsto no es algo que esperaríamos oír de boca de un científico, pero, increíblemente, parece ser cierto. Existe evidencia firme de que el momento del año en que nacemos afecta no sólo nuestra personalidad, sino también nuestra salud y, específicamente, las posibilidades de desarrollar enfermedades mentales. Pero no espere encontrar las claves de esto en su horóscopo. La estrella en cuestión es la que presidió todos nuestros nacimientos: el Sol.

El hecho de haber nacido en determinado momento del año tiene una influencia pequeña, pero significativa, en el aumento del riesgo de sufrir trastornos, como depresión, esquizofrenia y anorexia nerviosa. La pregunta ya no es si las estaciones afectan la salud mental, sino, más bien, cómo lo hacen. Resolver este misterio podría aportar claves vitales de cómo intervenir clínicamente para prevenir las enfermedades mentales.

Está demostrado, por ejemplo, que las personas que nacen en otoño tienen un 8% más de riesgo de sufrir ataques de pánico y, los varones, más probabilidades de ser alcohólicos.

Pero, averiguar cómo el cambio de estación modifica el riesgo de ciertos males psiquiátricos sigue siendo difícil para los epidemiólogos.

Hasta hace poco, la hipótesis fundamental de por qué los nacimientos invernales y primaverales aumentan el riesgo de desarrollar anorexia y esquizofrenia en el futuro, se centraba en la salud de la madre durante el embarazo.

Tal vez una infección viral en la madre en un momento fundamental para el desarrollo del bebé podría interferir de alguna manera con el desarrollo del cerebro o, directamente, dañar tejido cerebral temprano del bebé.

Estudios de 1980 hallaron un aumento en los casos de esquizofrenia en las personas nacidas en los meses siguientes a los brotes de enfermedades virales, como el resfrío y la varicela.

Pero otros estudios, en especial uno de 1999, realizado por Stephen Miller, de la Universidad de Georgia, Atenas, sobre 750.000 pacientes, no lograron hallar una relación similar entre las epidemias ocasionadas por la actividad de los virus y los índices de esquizofrenia.

Mientras que aún se acepta la idea de que las infecciones pueden afectar el desarrollo cerebral del feto, explicaciones recientes se centraron en los efectos directos que las estaciones tienen en la madre: cuánta luz solar recibe una embarazada, por ejemplo, o cómo influye en ella la temperatura.

La melatonina, una hormona que disminuye con la luz diurna y regula el ciclo sueño-vigilia, influiría en la gestación o los primeros meses de vida, según el psiquiatra Emad Salib, del Hospital Peasley Cross, en Inglaterra.

Salib demostró la relación que existe entre el suicidio y el nacimiento a fines de la primavera. Ese resultado, publicado en British Journal of Psychiatry , coincide con otros de trabajos que hallaron que el suicidio tiene un patrón estacional, con mayor cantidad de casos en los meses de máxima luz solar.

La hipótesis de Salib sostiene que altos niveles de melatonina durante el desarrollo produciría alteraciones cerebrales que estimulan el acto suicida.

Problemas con la comida

La experta en trastornos alimentarios Beth Watkins, del Hospital St. George, en Londres, sugirió una razón más sutil para la relación entre la estación del nacimiento y la anorexia, con un comportamiento similar a la del suicidio.

Para Watkins, los efectos estacionales son los que les permiten a los bebés vulnerables a los desórdenes alimentarios ser concebidos y nacer sólo en ciertos momentos del año.

Las personas con anorexia son ocho veces más propensas que el resto de la población de tener un familiar con ese trastorno; a menudo, es la madre. Eso fue los que le hizo pensar a Watkins si existirá algo en las madres demasiado delgadas que cambie según la estación. “De hecho -asegura-, su fertilidad está sobre el límite de lo posible.”

Los bebés nacidos en los meses relacionados con la anorexia fueron concebidos de julio a septiembre, meses que en el hemisferio norte siguen a los más calurosos. ¿Podrían, acaso, las temperaturas altas permitirle a una madre con anorexia conservar la energía necesaria que garantice su fertilidad?

Watkins y su colega Kate Willoughby estudiaron el comportamiento de 400 mujeres británicas con anorexia y otros trastornos alimentarios. En Inglaterra, sólo en los meses de verano la temperatura promedio tiende a subir por sobre los 15 ºC y, apoyando la hipótesis de Watkins, se observó un aumento de la cantidad de personas con anorexia concebidas en los meses de calor.

Luego, las expertas recolectaron información de 200 pacientes en Sydney, Australia, donde las temperaturas promedio caen por debajo de los 15 ºC sólo en los meses de invierno. Hallaron que en esos meses fríos se había concebido una cantidad menor de personas con anorexia.

Luego, las investigadoras realizaron un seguimiento a pacientes con anorexia en Singapur, donde la temperatura no varía (es de 25 ºC durante todo el año). Esta vez, Watkins y Willoughby no lograron observar una asociación entre el momento del nacimiento de los participantes y el trastorno alimentario.

Estimulación solar

Una de las maneras en que el sol influye en nuestro cuerpo es estimulando la producción de vitamina D, necesaria para el desarrollo cerebral del feto. John McGrath, del Centro Queensland para la Investigación de la Salud Mental, en Australia, sospecha que la falta de vitamina D en invierno aumenta el riesgo de esquizofrenia.

Junto con el neurólogo Darryl Eyles, McGrath demostró en ratas preñadas privadas de vitamina D que el cerebro desarrolla ventrículos laterales anormales. Ese resultado confirmó una conexión entre la falta de vitamina D durante el período de gestación y la aparición de alteraciones neurológicas.

Pero, ¿significa eso que lo mismo sucede con los humanos? “Todavía estamos trabajando en eso”, afirma el investigador.

En general, los investigadores que se dedican a conocer los efectos de la fecha del nacimiento sobre nuestra salud insisten en aclarar que su trabajo no es una herramienta predictiva, por lo que no pretenden alterar a las futuras madres para que cambien la planificación familiar.

Lo importante, coinciden, es conocer que la mayoría de los bebés nacidos en invierno escapan a la esquizofrenia, mientras que los chicos que nacen en los meses de primavera no crecen, en su mayoría, con trastornos alimentarios.

Lo que no queda por esperar es que, algún día, la ciencia logre comprender las bases biológicas que están detrás de esta incidencia de las estaciones del año en los desórdenes mentales. Y, cuando podamos hacerlo, estaremos en condiciones de poder solucionarlos.

Fuente: De New Scientist

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