En busca de nuevas terapias para proteger las articulaciones

ARTRITIS Y ARTROSIS

MADRID.- Dos nuevos fármacos para pacientes con artritis y otros tantos medicamentos para frenar el deterioro articular de las personas con artrosis son algunas de las nuevas armas que están evaluando los reumatólogos. Un artículo en ‘JAMA’ repasa estos avances.

El número de esta semana de la revista científica se hace eco de algunas de las terapias en desarrollo que se han presentado durante el último congreso anual del Colegio Americano de Reumatología. En el caso de la artritis (una enfermedad del sistema inmune en la que se inflaman las articulaciones), dos nuevas terapias biológicas están ya en avanzado estado de desarrollo y también se está estudiando un nuevo cóctel de medicamentos para personas que no responden a los tratamientos convencionales. Estas son las nuevas estrategias a estudio:

  • CP-690,550: detrás de este código está un moderno fármaco oral que actúa sobre un modificador de la respuesta inmune. En estudios en ratas con artritis y personas con psoriasis, ha conseguido inhibir un receptor de varias interleuquinas (sustancias inflamatorias). Ahora, este medicamento se ha mostrado eficaz en un estudio con 264 personas con artritis que no respondían a otros tratamientos. Hasta ahora, las modernas terapias biológicas eran inyectables.
  • CF101: este medicamento actúa sobre el receptor de la adenosina A. Este compuesto está sobreexpresado en el tejido sinovial y otras células de pacientes con artritis. Un estudio con 74 pacientes ha mejorado con el fármaco.
  • Metotrexato más una terapia biológica: la combinación de la terapia estándar de la artritis (el clásico metotrexato) con modernos fármacos biológicos parece dar buenos resultados. Así lo demuestra un ensayo clínico con 431 pacientes que ha evaluado la combinación de metotrexato con infliximab o abatacept.

También se están logrando avances para los pacientes con artrosis (un trastorno degenerativo en el que se deteriora el cartílago que protege las articulaciones). Hasta el momento, las herramientas farmacológicas que se utilizan en este trastorno sólo sirven para aliviar sus síntomas, pero no frenar el deterioro articular. Este panorama podría cambiar, a juzgar por los resultados de otras dos investigaciones:

  • Condroitín sulfato: este medicamento ya se utiliza actualmente para aliviar el dolor en personas con artrosis. Pertenece a los llamados condroprotectores, fármacos que además de efectos analgésicos ‘prometen’ frenar el deterioro articular. Ahora, un ensayo clínico con más de 600 pacientes ha constatado que, en efecto, este fármaco ralentiza la progresión del estrechamiento del espacio articular (una de las características del deterioro de las articulaciones que se produce en la enfermedad).
  • Licofelona: desarrollado por un laboratorio español, en colaboración con uno alemán y otro italiano, este es un fármaco ambivalente: actúa sobre dos moléculas relacionadas con la inflamación, la lipoxigenasa 5 y la ciclooxigenasa. Según un estudio en fase III (el paso previo a la autorización de un fármaco), los pacientes que lo consumen presentan, a los dos años de tratamiento, una menor pérdida de cartílago que los tratados por el analgésico naproxeno.

Fuente: elmundo.es

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