Nuestro olfato “subestimado”

Durante mucho tiempo se ha pensado que los seres humanos tenemos un pobre sentido del olfato.

Una investigación en Estados Unidos parece haber cambiado esta creencia.

Según los científicos, la capacidad olfativa de los seres humanos ha sido seriamente subestimada.

El problema, al parecer, es que no usamos nuestra sensibilidad a los olores.

“No hay muchos estudios que certifiquen la capacidad olfativa del ser humano”, dijo a BBC Ciencia el doctor Joaquín Mullol, coordinador de la Unidad de Rinología del Hospital Clínico de Barcelona.

“Pero se sabe que aunque los humanos tenemos muchos más genes dedicados al olfato, usamos mucho menos que animales como ratones o perros”, afirma el especialista.

Rastreo

La investigación publicada en la revista Nature Neuroscience pidió a un grupo de voluntarios que siguiera el rastro de ciertas esencias en el suelo, igual que lo haría un perro.

Los científicos de la Universidad de California Berkley, dejaron rastros de varias sustancias aromáticas, incluido aceite esencial de chocolate, en un parque herboso.

Pidieron a los 32 voluntarios que siguieran el rastro de 10 metros hasta el final.

Los participantes tenían los ojos vendados y llevaban guantes gruesos y tapones de oídos para verse forzados a confiar exclusivamente en su sentido del olfato.

Más de 65% de los voluntarios lograron seguir el rastro del aroma.

Y aunque su ejecución fue más lenta que cuando los animales intentan ubicar un olor, los participantes mejoraron su velocidad con la práctica.

Estudios previos han demostrado también que los seres humanos requieren ambas fosas nasales para rastrear un aroma.

Según los científicos, el estudio mostró que el sentido humano del olfato es más poderoso que lo que se pensaba previamente.

Además, dicen, con entrenamiento los humanos podrían ser capaces de realizar tareas que se pensaba eran territorio exclusivo de animales y no de humanos.

“Altamente desarrollado”

“Es evidente que los seres humanos utilizamos el olfato mucho menos de lo que utilizamos la vista y el oído”, afirma el doctor Mullol.

Y sin embargo, agrega el experto, es un sistema sensorial altamente sofisticado que no debería ser “de segunda clase”.

“En el mundo animal el olfato es muchas veces la diferencia entre la vida y la muerte y es inimaginable pensar en un león o una gacela incapaces de oler”, dice Joaquín Mullol.

La explicación podría estar en el hecho de que el ser humano evolucionó y se puso de pie y la vista y el oído pasaron a ser sentidos mucho más importantes y rápidos que el olfato.

Estudios en el pasado también han demostrado que los aromas pueden despertar la orientación y los movimientos del recién nacido hacia la madre.

Pero esta es la primera vez que se demuestra que los adultos humanos pueden seguir el rastro de un aroma.

Según el especialista de la Universidad de Barcelona, “realmente no nos damos cuenta de la importancia del olfato hasta que lo perdemos”.

“Y es que el olfato no es sólo una característica, sino está relacionado con áreas cerebrales donde la memoria y el sistema emocional juegan papeles muy importantes”.

“Pero todavía nos falta saber mucho sobre las áreas específicas que están involucradas en este sistema tan sofisticado”, indica Joaquín Mullol.

Fuente: BBCMUNDO.com

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