Adiós mercurio

Muchos de nosotros todavía recordamos lo incómodo que era ese tubo de vidrio debajo de la lengua.

Los viejos termómetros de mercurio eran la herramienta infalible para confirmar la temida fiebre.

Quizás ahora tendremos que decirles adiós para siempre, porque el metal líquido que contienen es “altamente tóxico para los humanos y el medio ambiente”, según el Parlamento Europeo.

El organismo votó a favor de una directiva que restringe la comercialización de éstos y otros aparatos de medición que contienen mercurio.

Todavía pasarán meses para que se apruebe una legislación, pero si se adopta, dejarán de comercializarse los termómetros médicos para la fiebre y otros aparatos de medición destinados a la venta pública.

La propuesta, presentada por la europarlamentaria María Sornosa del Comité de Medio Ambiente y Salud Pública, contempla también la eliminación progresiva de dispositivos que contienen mercurio para uso profesional e industrial.

“El mercurio y sus compuestos son extremadamente tóxicos para los seres humanos, los ecosistemas y la naturaleza”, dijo a BBC Ciencia Raúl Camarón, quien trabajó en el informe.

“La contaminación por mercurio ahora se reconoce como un problema mundial, crónico y grave”, agrega.

Letal

Se calcula que unas 33 toneladas de mercurio se utilizan cada año en aparatos de control y medición producidos en la Unión Europea.

De éstas, más de 30 toneladas se utilizan en termómetros de uso doméstico que terminan en basureros, con riesgos potenciales a largo plazo para el medio ambiente y la salud humana.

Algunos países como Dinamarca, Francia, Holanda y Suecia ya prohíben o restringen el uso de diversos productos que contienen mercurio.

Según Raúl Camarón “estudios científicos presentados a la Comisión Europea demuestran que el envenenamiento por mercurio puede ser letal y aún en pequeñas cantidades puede dañar el sistema nervioso central”.

A menudo se han relacionado los niveles elevados de mercurio en la sangre con discapacidades de aprendizaje y retrasos en el desarrollo de los niños.

Otras investigaciones han encontrado altos niveles de mercurio en peces como arenque, salmón y sardinas.

Con la contaminación industrial, el mercurio es liberado en ríos y océanos y se acumula en una sustancia aún más tóxica, el metilmercurio.

Esta sustancia puede ser particularmente dañina en mujeres embarazadas ya que puede llegar a la sangre y atravesar la placenta.

Exentos

La propuesta ley, sin embargo, contiene ciertas excepciones a la prohibición de aparatos con mercurio.

Exime, entre otros, a los aparatos de medición que tengan más de 50 años de antigüedad a partir de la fecha que entre en vigor la directiva, y a los barómetros.

Estos antiguos instrumentos para medir la presión atmosférica, que fueron fabricados por primera vez hace cuatrocientos años, estarán exentos porque “utilizan mercurio reciclado en muy bajas cantidades”.

Pero según los críticos, esta enmienda es “una desgracia” y demuestra la presión de los fabricantes de barómetros para mantener la producción de estos “instrumentos históricos”.

Otros aparatos que se utilizan en los hospitales, como el esfigmomanómetro para la medición de la presión arterial, tampoco se prohibirán totalmente.

“Todavía no se fabrican instrumentos médicos que sean tan precisos como los que contienen mercurio, así que por ahora no serán prohibidos”, señala Raúl Camarón.

En cuanto al clásico e incómodo termómetro de mercurio para medir la fiebre, ya no lo extrañaremos más.

Hoy basta colocar una flexible tira digital en la frente de los niños para saber con certeza cuando acecha la fiebre.

Fuente: BBCMundo.com

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